La evolución de la Óptica tradicional ha traído consigo el nacimiento de una nueva ciencia de la salud visual: la Optometría.
La clave del éxito de un determinado tratamiento optométrico se fundamenta en un seguimiento por parte del profesional de la visión.
Hoy día, las gafas son utilizadas en función de las expectativas de tratamiento que observe el Óptico-Optometrista, y no siempre para compensar una anomalía de refracción.
Para compensar los defectos refractivos se pueden utilizar lentes monofocales, multifocales o progresivos.
Si se desean unas lentes de contacto de cualquier tipo, incluso cosméticas, se debe consultar al Óptico-Optometrista el cual, después de estudiar concienzudamente nuestro sistema visual, nos aconsejará sobre el uso o no de las mismas.
Por medio de programas de entrenamiento visual específicos se puede mejorar el rendimiento escolar, laboral, deportivo, etcétera, así como prevenir o controlar la miopía, tratar la ambliopía y los estrabismos, y mejorar la visión binocular.
La Ergonomía es un nuevo campo de la Optometría que estudia la interacción de tres elementos fundamentales: organismo, visión y entorno.
Las ayudas de baja visión contribuyen a eliminar barreras.