:: Simples fallos de funcionamiento

Las anomalías visuales -o ametropías-, no tienen un tratamiento curativo; son simples defectos funcionales de la visión, por lo que su incidencia no sólo no disminuye sino que se ve acrecentada por el progresivo aumento de la escolarización en los países más desarrollados y en el creciente número de personas que realizan trabajos de gran exigencia visual.

Una persona que tenga serias dificultades para realizar sus actividades cotidianas, como leer, escribir, planchar, dibujar, ver la televisión, conducir un coche o manejar un ordenador, entre otras, le surgirán una gran cantidad de limitaciones sociales que irán en perjuicio de sus oportunidades, de su personalidad y de su carácter. Este tipo de personas necesitan un perfecto estudio de sus capacidades y deficiencias visuales, un adecuado tratamiento de estas últimas con compensaciones ópticas o entrenamiento visual, o ambas cosas a la vez. Una vez que el problema visual haya desaparecido, esta persona dejará de presentar dificultades visuales y se verá a sí misma mucho más capaz de afrontar retos que antes no los intentaría.

Cualquier problema visual no patológico, por pequeño que éste sea, provoca un malestar importante que puede llegar a ser desproporcionado si lo comparamos con la pequeña anomalía refractiva, (miopía, hipermetropía o astigmatismo) que lo causó.

La mayor parte de los trastornos visuales están relacionados con la dificultad de enfocar nítidamente los objetos de lejos o de cerca. Así, en la miopía, la imagen se forma por delante de la retina y los objetos lejanos se ven borrosos. En la hipermetropía, por el contrario, la imagen se formada en un punto por detrás de la retina; en este caso son los objetos cercanos los que se ven más borrosos; y en cuanto a la presbicia o vista cansada-, el problema se presenta en la dificultad que se sufre a partir de una cierta edad para poder enfocar nítidamente objetos o realizar actividades cercanas, como leer, escribir, coser, etcétera.

La compensación óptica adecuada de los defectos de refracción (ametropías) después de un completo y adecuado examen visual por los profesionales de la visión , resulta fundamental para la óptima evolución y desarrollo personal y social de cada individuo.